En el senado

Robledo Somos Todos

Carta a Mauricio Santamaría, Ministro de la Protección Social

Bogotá, 19 de noviembre de 2010

Doctor MAURICIO SANTAMARÍA, Ministro de la Protección Social

Atento saludo.

Razón le cabe a la Federación Médica Colombiana, la Academia Nacional de Medicina, la Asociación Colombiana de ESE y Hospitales Públicos, la Asociación Médica Sindical Colombiana y la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, cuando en carta remitida a Usted y al superintendente de Salud les dicen que “no puede iniciarse con responsabilidad y seriedad un debate sobre la reforma al actual Sistema de Salud, si los Honorables Congresistas, la opinión pública y los diversos actores de la organización social en el tema de la salud no cuentan con información cierta, fundamentada y responsable sobre los dos pilares fundamentales” del Sistema General de Seguridad Social en Salud, como son el FOSYGA y las EPS. Espero que este reclamo reciba su precisa y oportuna respuesta y que esta sea de público conocimiento.

Como prueba de la desinformación, son pocos los colombianos que saben que las EPS del régimen contributivo y subsidiado le adeudan a hospitales, clínicas y Empresas Sociales del Estado más de siete billones de pesos.

El Artículo 48 de la Constitución dice que “No se podrán destinar ni utilizar los recursos de las instituciones de la Seguridad Social para fines diferentes a ella”. El gobierno está en la obligación de demostrarles a los colombianos que este precepto constitucional no ha sido transgredido por nadie.

Sin estas informaciones, entre otras que también faltan, las reformas a la salud se tramitarían de forma antidemocrática, imponiéndose, como lo dice la Comisión de Seguimiento de la Sentencia T-760/08 y de la Reforma Estructural del Sistema de Salud y Seguridad Social, “la dictadura de la tecnocracia.”

Como si fuera poco, el enfoque de las reformas es meramente financiero, mirándose solo los intereses de las EPS, ante los cuales se subordinan los derechos y necesidades, primero que todo de los usuarios, así como los de hospitales y clínicas que no pertenecen a las EPS, médicos y demás trabajadores de la salud.

Atentamente,

JORGE ENRIQUE ROBLEDO

Senador de la República

El viacrucis de los agricultores del San Jorge y la Mojana (Sucre).

Por: Rosa María Chamorro.

Lo primero que vio caer fueron las hojas del sauce, aguardaba una respuesta del viento, pronto vendría la inundación, el arroz ya estaba sembrado. Cuántos días de trabajo se pierden, cuánta esperanza disgregada todos los años, esperando la misma respuesta del gobierno, hasta que descubre lo ya descubierto, la indolencia oficial.

Esperanza inútil. La Travesía por salvar lo poco a penas comienza, las importaciones terminarán de acabar con todo y no quedará nada.

Más de eso, nadie puede. El hambre azota; Es inútil intentar huir a la ciudad. En las calles tirados como los nadies de Eduardo Galeano, miles de desplazados del campo, sucios, harapientos, con niños enfermos entre los brazos. Entre la multitud de trabajadores en las fábricas, o en las grandes plantaciones de agro combustibles: allí está el hambre, es una realidad.

Cómo superar esta pobreza que nos acecha. Miseria tan grande que la desesperación tiene vergüenza. Es una pobreza que no duerme: es insomne; violenta, y todo lo que trae es desolación y muerte. Las cadavéricas vacas así lo reflejan, el campo a punto de marchitarse.

Esas son las que competirán con los diluvios de leche que vienen de Europa con los Tratados del Libre Comercio, la situación no puede ser más dramática: Colombia Importa el 95% del trigo, 100% de la cebada, 75% del maíz, 1/3 parte del frijol, 9 de cada 10 toneladas de sorgo y soya, todo el garbanzo, toda la lenteja , toda la arveja seca.

Este es un país que después de 20 años lo están alimentando desde afuera.

(Escuche aquí un testimonio de un arrocero de Guaranda)