En el senado

Robledo Somos Todos

Tenaza siniestra

Por: Ramiro Bejarano Guzmán

ESTUDIÉ EL INSÓLITO EXPEDIENTE de la Procuraduría contra Jorge Enrique Robledo y estoy seguro de que ni el más inquisidor de los abogados habría concluido que hay un solo indicio que sindique al senador de tener vínculos con las Farc.

El expediente fue montado misteriosamente con base en un oficio enviado el 1° de junio de 2009 al Procurador por el general Luis Gilberto Ramírez Calle, director de la Dijín, quien curiosamente antes visitó a Ordóñez. La entrevista entre Procurador y jefe de la Dijín no tendría nada de raro, si no fuera porque posteriormente el primero recibió del segundo el amañado informe que sirvió para embrollar injustamente al senador. ¿Estará seguro el General de que cuando visitó al Procurador no hablaron de Robledo? Opino que allí se dio un paso más de un complot para aniquilar judicialmente a un senador honorable, mal querido en el Gobierno y en la Procuraduría.

En el oficio de Ramírez Calle al Procurador se dice que la información se está enviando “en atención al oficio de la referencia”, se refiere al oficio recibido de la Procuraduría en el que se pedían datos de otros congresistas, el cual hoy nadie en la Policía sabe dónde está. ¿Por qué se extravió el documento que justifica la remisión de la Dijín a la Procuraduría, de unos papeles que por lo demás tampoco comprometen a Robledo?

Mientras al general Ramírez Calle le solicitaron información de Piedad Córdoba, Gloria Inés Ramírez y Wilson Borja, él aprovechó la ocasión para enviarle al Procurador los documentos que en su precario criterio salpican a Robledo. Raro que el atareado director de la Dijín tuviera tanta iniciativa para enviar, sin que nadie se lo estuviera pidiendo, un oficio que daba respuesta a otro de la Procuraduría que no aparece en los archivos de la Policía. Y más extraño aún que hubiese remitido un informe adverso al senador que acababa de intervenir en contra del TLC con Canadá en la Comisión de Comercio en Ottawa, el mismo que no votó por el Procurador y el que brilló en el debate sobre las famosas zonas francas de los “hijos del ejecutivo”.

Después de que Ordóñez abrió indagación preliminar contra Robledo, se practicaron numerosas pruebas, ninguna de las cuales confirmó la fantasiosa hipótesis de sus vínculos con las Farc, pues no hay un solo correo electrónico de Raúl Reyes, del que pueda desprenderse trato del guerrillero con el senador. A pesar de eso, en vez de archivar el asunto como lo ordena la ley, le abrió una investigación, que busca perjudicarlo políticamente.

El supuesto “pecado” de Robledo consistiría en figurar en listas de hipotéticos gobiernos de las Farc, al lado de Martha Sen, Gustavo Petro, Samuel Moreno, Camilo Sánchez, Enrique Santos, Nicanor Restrepo, entre otros, que tampoco sabían que formaban parte de esas nóminas delirantes encontradas en el computador de Raúl Reyes, en el que también es mencionado Fabio Valencia Cossio. En efecto, el mismo informe de Raúl Reyes al secretariado de las Farc que tanto impresionó al Procurador respecto de Robledo, sostiene que Valencia Cossio siendo embajador en Roma, entre otras cosas inaceptables, habría dicho que si la guerrilla hace un gesto de paz se “podría comprometer al Papa a que diga algo a favor de las Farc”. Le dio miedo al Procurador rezandero, involucrar al ministro y al mismísimo Pontífice.

De otro lado, las contradicciones policiales permiten concluir que el general Ramírez Calle no obró desprevenidamente. El subdirector de la Dijín, coronel Jaime Vega Álvarez, atribuyó la elaboración del informe de junio de 2009 contra Robledo al capitán Ronald Yaden Coy Ortiz, pero éste lo negó, porque trabajó en la Dijín sólo “hasta el 8 de febrero de 2009, fecha en la cual fui designado a laborar en el departamento de Nariño”. ¡ Ay, general Ramírez Calle, en las que se metió, de la mano del Procurador perseguidor!

A pocos meses de posesionarse, Ordóñez es amenaza y no vocero de la sociedad. Se ha hecho temer, pero nadie lo respeta. Cuando el “Absolvedor” no está absolviendo a altos funcionarios, persigue a opositores y a quienes considera ateos, porque este personajillo de menor cuantía es de los que todavía creen que el poder es para usarlo arbitrariamente.

Adenda. Brutal el asesinato del gobernador del Caquetá. Esta demencial acción terrorista de las Farc ofende a todo el país y favorece la tesis totalitaria de que Uribe debe quedarse en el poder.

notasdebuhardilla@hotmail.com.

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“Nutrido grado de sospecha”, ¿de cuál lado?

Por: Cecilia Orozco Tascón

COMO DIJO EL SENADOR JORGE RObledo, al Procurador podrá calificársele de muchas maneras, pero no de bobo. Cómo no lo será, que convenció a la oposición de que votara por él con el argumento de que era víctima de persecución religiosa.

Sentado en su despacho, ¡cuánto se habrá reído de polistas y liberales! Pues bien, los colombianos sufriremos al jefe del Ministerio Público que nos regalaron entre el Primer Mandatario y el Congreso y vamos a tener que aguantar sus juicios cargados de prejuicios, como si fueran magnánimos. Por ahora, Ordóñez goza de crédito porque se cuida de parecer imparcial. Sin embargo, se sabe que los hechos expresan mejor la realidad que los dichos. Entonces examinemos los primeros:

Ordóñez llegó a la Procuraduría y apenas se sentó absolvió, diligente, a los hombres del Presidente —Diego Palacio, Sabas Pretelt, Jorge Noguera, José Félix Lafaurie y Hernando Angarita— por el “nutrido grado de sospecha” que generaba la delincuente confesa Yidis Medina, pese a que ella le aportó a la Corte Suprema documentos, recibos de pago, testimonios propios y de terceros y letras firmadas en las que se comprometían notarías y otras entidades oficiales. Con la diligencia con que resolvió a favor de los de ese lado, el señor Procurador anunció apertura de investigación en contra del congresista Robledo, que pertenece al otro lado. ¿Por qué? Por su presunta relación con las Farc. ¿Con cuáles pruebas? Viene aquí lo escabroso: el director de investigación criminal de la Dijín, un brigadier general, inicia la cadena. Le envía a Ordóñez un oficio —sin firma— con datos sobre supuestos vínculos de tres congresistas (de oposición) con la guerrilla. Y en una cola, deja un “informe preliminar… para establecer la comisión de faltas legales” de Robledo (de oposición). El denominado “informe” es una hojita sin identificación de autor, hecha (o fechada) el día en que el oficial manda la comunicación. ¡Cuánta rapidez investigativa! ¿Qué dice ahí? 1. Que el nombre del senador es mencionado 27 veces en el computador de Raúl Reyes. 2. Que Reyes lo incluye en una lista opcional por si se llega a formar un “nuevo Gobierno” y 3. Que Reyes ordena publicar las opiniones de Robledo en la web de las Farc.

Cipotes indicios alarman a la Procuraduría, que designa funcionarios para que ahonden en el tema y visiten la Dijín. Responde ya no el general, sino un coronel, que asegura que no sabe nada al respecto y sugiere hablar con el funcionario a cargo, un capitán. Éste tampoco conoce el ‘informe’. ¿Nutrido grado de sospecha? Por supuesto que no. La indagación sigue porque amerita. Las 27 alusiones a Robledo se vuelven 14 por arte de magia y aparecen seis meses después. ¿Qué contienen? Unas son inocuas y las otras favorecen al parlamentario porque Reyes o sus compinches lo critican en vez de alabarlo. Esta es la base para que Ordóñez ordene abrirle investigación disciplinaria, justo cuando se publica que el dirigente del Polo será la cabeza de lista al Senado por su partido en las elecciones de marzo. El Procurador ordena también interrogar a un preso, a un desmovilizado y a un guerrillero que declararían contra el parlamentario. Se imagina uno que siendo Robledo quien es, el Procurador no tendrá duda de que los delincuentes —en contraste con Yidis— dirán la verdad y sólo la verdad. Un juez siempre puede mirar la cara positiva o la cara negativa de las pruebas. Como sucedió cuando habló la mentirosa Yidis. Es cuestión de interpretación: hay nutridos grados de sospecha o no hay ninguno, si uno no lo desea.

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