
Silvia, Cauca. Aspecto de la asamblea del pueblo Misak (guambianos) Aprobaron votar por la lista del Polo a la Asamblea

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Nuestro billete en CNN
El canal CNN en español andaba promocionando la semana pasada su programa ‘Cala’, como se apellida el conductor de uno de sus segmentos de información. Según la cuña, el equipo de Ismael Cala salía “por primera vez de los estudios en Miami para tomarse una capital latinoamericana”. Bogotá se anunciaba como el destino para realizar cinco entrevistas. Pero la ilusión por el privilegio de tener en casa a un medio del tamaño de CNN se vino abajo cuando se vio la serie: el interés periodístico era sólo un camuflaje. El lunes 3 y el martes 4 de octubre, en el mejor horario de la noche, Cala transmitió su charla con Álvaro Uribe a quien se le vio relajado como nunca. El presentador debía saber que su papel en Colombia era el de relacionista, no el de indagador porque se limitó a cabecear hacia arriba y hacia abajo, tal cual lo haría un ‘yesman’.
Por eso, el expresidente pudo hacer afirmaciones que aquí nadie habría pasado por alto. Por ejemplo, que un “secretario de la Presidencia que es una gran persona” está en la cárcel porque “hizo corregir una versión de una cadena”. O que el espionaje ilegal del DAS se debió a que esa entidad tenía una “tradición (de muchos años) de penetración de los bandidos (que fueron los que ‘chuzaron’) y que su administración no pudo combatir”.
El miércoles 5, el favorecido fue el sentenciado coronel R., Luis Alfonso Plazas Vega. Cala: “¿Usted, para quién es un peligro?”. Plazas: “Para los narcotraficantes”. Cala: “¿Quién es tan poderoso que lo tiene en la cárcel (siendo inocente)?” Plazas: “Los narcotraficantes que están infiltrados en la rama judicial y en la Fiscalía”. El coronel se explayó en acusaciones contra sus opuestos ideológicos. Aseguró, verbigracia, que “el Polo asaltó el Palacio de Justicia” o que Colombia “es una narcodemocracia”. La primera aseveración contiene tal dislate histórico que no merece comentario. En cuanto a la segunda, recuerden que por una frase idéntica casi lapidan a Piedad Córdoba los amigos del coronel. El jueves 6, la cita fue con el general Óscar Naranjo. Y ayer, con el exvicepresidente Francisco Santos.
Aparte de la pésima factura profesional del segmento, el programa no merecería ni siquiera un comentario de no ser por lo que descubrieron los cortes de comerciales. Las entrevistas se financiaron “en asociación con Proexport”, es decir, con dineros públicos. En efecto, cada reportaje de una hora de duración tuvo, en promedio, tres cuñas de la campaña ‘Colombia, el riesgo es que te quieras quedar’.
Proexport es el órgano que se encarga de incrementar las visitas internacionales. En su misión no está la de hacer propaganda política, mucho menos pagada con recursos oficiales. ¿A quién se le puede ocurrir que un militar condenado a 30 años de prisión por delitos de lesa humanidad atrae la inversión extranjera? María Claudia Lacouture es la presidenta de ese organismo y no por casualidad. Fue, en el gobierno pasado, la directora consentida de ‘Colombia es pasión’. En éste gobierno fue ascendida sin objeción a su actual puesto, a pesar de que a su madre y hermanos les imputaron cargos por haber obtenido $3.850 millones de Agro Ingreso Seguro.
¿Cómo no va a agradecerle Lacouture a Uribe? El contrato de publicidad con CNN, que incluye otros programas, ¿cuánto nos cuesta? De otro lado: el desvío de los recursos ¿le costará algo a Lacouture? No hay que ser tan optimistas. Dada la lealtad de Lacouture a la causa, Santos debería premiarla, ahora con el Ministerio de Comercio Exterior. Allí tendrá más presupuesto para malgastar con su combo.