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Medio Ambiente

La Fed, inflando burbujas por todo el globo

Por: Aurelio Suárez Montoya, Bogotá, enero 18 de 2011

La Reserva Federal de Estados Unidos, FED, emitió entre 2008 y 2010 más de dos millones de millones de dólares. Para restablecer los circuitos de circulación del dinero adquirió títulos hipotecarios “basura”, bonos del Tesoro en manos del mercado de capitales y otros valores, con lo cual ha creado excedentes de liquidez.

¿Para dónde corre este dinero? Las condiciones monetarias en Estados Unidos, por el bajo valor, a veces negativo, de la tasa de interés y por la inestabilidad de la recuperación, no garantizan inversiones rentables, ni nuevas burbujas, inmobiliarias o de empresas de Internet como otrora, y han impelido a buscar mercados emergentes donde hacer agostos. La crisis europea acentuó dicha tendencia, habiendo enormes sumas varadas en los paraísos fiscales.

Las valorizaciones bursátiles en dólares en 2010 fueron inverosímiles. En Mongolia, donde cotizan empresas mineras, con explotaciones en el desierto del Gobi para surtir a China, fueron del 405,8%. En otras, como Sri Lanka del 128%; en Argentina del 82%; en Tailandia del 70%; en Ucrania del 68%; en Estonia del 65%; en Indonesia del 50,2%; en Colombia del 48,4%; en Chile del 39,8% y en Turquía del 34,6%. Según el índice MSCI, los activos bursátiles, principalmente las acciones empresariales, aumentaron en todo el mundo el 7,42%, mientras en los emergentes crecieron el 13,08%, viniendo, una parte del incremento, de la revaluación de las monedas nativas a las que se convierten los dólares importados. Este es un fenómeno global.

El capital financiero, resultado de la fusión entre el capital bancario y el industrial, lo baña todo, impactando también las cotizaciones de productos primarios transados en las bolsas de valores. Siete de los diez fondos más gananciosos en Inglaterra invierten en oro y el promedio de sus valorizaciones fue 66,92%; igual ocurre con los hidrocarburos y con el café. Los alimentos básicos nuevamente son filón para los especuladores y su índice de precios se disparó a récords históricos, afectando a los países importadores de cereales y oleaginosas como Colombia. Esa es razón principal de la carestía, más que el invierno. La política económica en los países emergentes se orienta a facilitar esa avalancha de dólares, a desaguarla asegurándoles máximas tasas de ganancia, a la Confianza Inversionista. Las leyes fiscales de Santos y Echeverry, que descartan cualquier control al ingreso de capitales foráneos, apuntan hacia allí. Grupos económicos, como AVAL o GEA, intermedian tales maniobras y traen dólares, prestados o mediante bonos emitidos en Wall Street, para aplicarlos aquí jugosamente. Colombia y demás naciones emergentes ratifican el papel actual de los estados pequeños: “Ser eslabones en la cadena de operaciones del capital financiero mundial”. Son colonias y sus serviles gobernantes son los regentes.

Medio Ambiente

La reforma de las CAR es neoliberal y tiene propósitos ocultos

Chivos expiatorios para ocultar las culpas de los gobiernos nacionales, entre ellos el de Santos, que no hizo nada para evitar el desastre del Canal del Dique. Fiesta en la gran minería. Atentado contra el medio ambiente. Brutal y descarada violación de la Constitución. No hay medida retardataria que no se justifique con un falso alegato moralista y contra la politiquería.

El gobierno anunció que esta tarde, haciendo uso de la Emergencia Económica, expedirá el decreto de reestructuración de las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR). Por el texto que se conoce se trata de aprovecharse de la tragedia de millones de compatriotas –cuyos problemas deben ser atendidos por el gobierno sin manipulaciones y con seriedad, cosa que no viene sucediendo– para hacer una reforma neoliberal, es decir, apoyada en falacias, en contra del medio ambiente, en beneficio de la gran minería y violando la Constitución.

1. Constituye una falsedad adjudicarles la responsabilidad principal del desastre invernal a las CAR. Solo por ignorancia o por viveza puede afirmarse eso. Porque las normas no les dan poderes suficientes para intervenir con suficiencia en todos los asuntos ambientales del país y porque su presupuesto –de apenas 800 mil millones de pesos para treinta CAR– es a todas luces insuficiente. Es obvio que el presidente Juan Manuel Santos quiere usar a las CAR como chivo expiatorio para ocultar la enorme responsabilidad que en el desastre les cabe a su gobierno y al de Álvaro Uribe, y a los anteriores. Un ejemplo de su culpa: desde mayo del 2009, los habitantes de la zona del Canal del Dique, en el Atlántico, le advirtieron al Ministerio de Vías que el dique amenazaba con fallar y los gobiernos no hicieron absolutamente nada por impedirlo.

2. El verdadero y principal propósito del presidente Santos es arrebatarles la autonomía que la Constitución les confiere a las CAR frente al gobierno nacional, de manera que el jefe del Estado pueda manejarlas a su antojo. En las nuevas CAR, el director será escogido por el ministro de Ambiente y en los consejos directivos tendrán mayoría los nombrados a dedo por el gobierno. Con esto, el gobierno nacional reemplazará a todos los directores por incondicionales suyos y definirá cada nombramiento y contrato, luego de barrer con los cinco mil funcionarios actuales. Así logrará darles el pase a todos los proyectos de gran minería que hoy se encuentran severamente cuestionados por las CAR, como ocurre con el de la Anglo Gold Ashanti, en el Tolima, que amenaza las aguas del departamento. Otra razón más para entender por qué el jefe del Cerrejón, León Teicher, hablando en nombre de toda la gran minería, considera que con Santos “se nos volvió a aparecer la virgen”.

3. Esta determinación del presidente Juan Manuel Santos es antidemocrática e inconstitucional de varias maneras. Porque la Emergencia no sirve para justificar legalmente medidas como esta, que constituyen una especie de dictadura constitucional calculada para romper con la separación de los poderes. Porque este uso abusivo de la Emergencia apunta a arrebatarle al Congreso el derecho constitucional de reformar las CAR, a partir del debate político democrático. Y porque es por completo violatorio de la Carta arrebatarles la autonomía a las CAR y someterlas al control del poder Ejecutivo, pues dicha autonomía es de rango constitucional. Sobre esto último, la Corte Constitucional dijo:

“El mandato de coordinación entre las distintas autoridades ambientales no puede traducirse en una subordinación orgánica de las CAR a las autoridades nacionales, que anule el contenido de autonomía de las CAR.

Vulneran entonces la Carta todas aquellas regulaciones legales que desconozcan el manejo autónomo de sus asuntos por parte de esas entidades, ya que ese manejo hace parte del contenido constitucionalmente protegido de la autonomía” (Sentencia C-462 de 2008).

Como siempre en Colombia, no hay medida retardataria que no se presente en nombre de la lucha contra la politiquería, cuando los primeros politiqueros son los que así proceden para ocultar que su politiquería está puesta al servicio de intereses que no son los nacionales. Que lo que haya que mejorarles a las CAR –donde sin duda hay problemas–, se mejore, pero sin astucias ni manipulaciones demagógicas, respetando la Constitución y no para destruirles sus aspectos positivos.

Oficina de Prensa
Senador Jorge Enrique Robledo