En el senado

Robledo Somos Todos

Robledo dice

Trabajadores. (Por los buenos salarios y los derechos de los trabajadores)

No puede hablarse de democracia en un país que no promueve el bienestar del pueblo ni les garantiza los derechos democráticos a los trabajadores. Y en Colombia no ocurre ni lo uno ni lo otro. El desempleo y los bajos salarios son conocidos, menos del cinco por ciento de la población económicamente activa está afiliada a un sindicato y es un porcentaje aún menor la que puede negociar con los patrones las condiciones de sus contratos. La persecución a los trabajadores ha aumentado con las llamadas Cooperativas de Trabajo Asociado, calculadas para impedir crear sindicatos y presentar pliegos de peticiones, como se conoció en la huelga de los corteros de caña de azúcar. Además, es falsa la idea de que los países salen adelante si les pagan bastante poco a sus trabajadores. Porque los salarios también son la capacidad de compra de un país y de esta dependen las posibilidades de venta del agro, la industria y los demás sectores económicos.

Industria

Industria. (Sin desarrollo industrial no hay progreso de verdad)

Un país de las condiciones de Colombia no podrá superar sus graves problemas de subdesarrollo si no industrializa su economía urbana y rural, pues de esto depende el aumento de la capacidad de riqueza que puede crearse en una hora de trabajo y, en últimas, de esa productividad dependen los salarios. Y aunque esto se sabe desde hace siglos, las políticas de libre comercio han destruido la escasa base industrial del país, la cual se creo luego de décadas de esfuerzos de la nación. Así, quien observe a sus alrededor, verá que todos los bienes de tecnología compleja son importados y que, hasta los no complejos, como textiles y confecciones, nos llegan de afuera. Si algo hay reaccionario es la decisión de especializar el país en exportaciones de materias primas agrícolas y mineras para con esas exportaciones de bajísimo valor agregado pagar la importación del resto de los bienes que requiere el país, política que fue la misma que impuso la Corona española cuando lo que hoy es Colombia era su colonia.