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El tope a la gasolina no baja sus precios y arruina a los minoristas de los combustibles

Oficina de Prensa Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 24 de Junio de 2011

El tope puesto al precio de la gasolina y al del diesel en once ciudades del país no modifica que los colombianos paguemos una gasolina más cara que en Estados Unidos y empuja a la ruina a la mayoría de los propietarios de estaciones de gasolina en el país, explicó el senador Jorge Enrique Robledo.

El gobierno decidió perseguir a los empresarios nacionales y no tocar el enorme negocio de las trasnacionales, pues la gasolina se sigue cobrando como si se importara desde Estados Unidos, señaló el congresista.

Robledo recordó que en Colombia un galón de gasolina corriente hoy cuesta 4,7 dólares y en Estados Unidos 3,6 dólares. Con el agravante, agregó, que allá el ingreso por habitantes es nueve veces mayor al de aquí. Este fenómeno se debe a que el gobierno cobra la gasolina como si la importara, le pone impuestos confiscatorios y obliga a los colombianos a consumir agrocombustibles costosísimos.

La medida, señaló Robledo, en la práctica reducirá los ingresos de los distribuidores minoristas y aumentará los costos financieros del negocio, lo que hará más difícil su supervivencia. El senador también anotó que esta política de aumento de los precios de los combustibles, además de golpear el bolsillo de millones de colombianos, crea más bases para que este estratégico negocio se concentre en monopolios y trasnacionales al igual que sucede con la distribución mayorista.

La consecuencia de la medida del Ministro Rodado, concluyó Robledo, es que el negocio se concentrará en las trasnacionales, las que en el futuro presionarán para recuperar con mayores precios de la gasolina lo “invertido” en la ruina de los pequeños y medianos propietarios de las estaciones de gasolina.

Son los pobres los que pagan las alzas en la gasolina

Oficina de Prensa Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, mayo 10 de 2011

El senador Jorge Enrique Robledo, del Polo Democrático, rechazó hoy como falsa la tesis oficial según la cual las alzas en los combustibles no perjudican a los pobres, pues quienes se movilizan en vehículos particulares son las clases acomodadas. Por el contrario, precisó, en Colombia impera un régimen feroz en materia de combustibles que golpea de preferencia a los ocho millones de indigentes, a los 25 millones de pobres y a las capas medias y es recesivo para la economía.

Más de la mitad del diesel y la gasolina es consumido por el transporte público y de carga, lo que no solo repercute en las tarifas, sino también en el precio de las verduras, el pan, la carne, la leche, el vestuario y los materiales de construcción. Robledo aclaró además que el 95 por ciento de los vehículos que se comercializan en el país corresponden a las gamas bajas, el 71 por ciento a modelos anteriores al año 2000 y el 15 por ciento a modelos anteriores a 1980. No son los potentados sino las capas medias los que se movilizan a diario por las calles y carreteras.

Los colombianos pagamos por el galón de gasolina uno de los precios más caros del mundo, 60 centavos de dólar por encima del vigente en Estados Unidos, y estamos subsidiando con altísimos precios a los productores de agrocombustibles. “Los agrocombustibles son todavía más caros que la gasolina”, señaló. En el precio de la gasolina, además, 29 pesos de cada cien se van en impuestos y en el ACPM, 18 de cada cien.

Lo que está al mando en el gobierno del presidente Santos es una política plutocrática, dijo, consistente en llenar hasta rebosar las copas de los poderosos, pues algo terminará derramándose a los pobres.

Audio: http://bit.ly/kkfmbl

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